La importancia de la logística en el transporte de mercancías.

Una buena infraestructura logística es la base sobre la que descansa un transporte de mercancías eficiente. Sin en ella, en muchos casos, la circulación de bienes sería insostenible.

El comercio online y el desarrollo que ha alcanzado el tráfico internacional de mercancías ha redimensionado el papel de la logística. Nos sorprende ver cómo compramos productos fabricados en China o en EE.UU. y en apenas unos días los tenemos en casa.

Si para cada una de estas operaciones comerciales, que son decenas de millones a diario, hubiera que poner en marcha un servicio de transporte puerta a puerta, sería imposible de realizar. El transporte sería más caro que el producto en sí. Esto multiplicaría de manera exponencial los precios, bajaría el consumo y en el caso de que los costes los asumiera el vendedor, sería improductivo.

Por esta razón, tan importante como contratar una buena empresa de transporte para que el producto llegue a manos del consumidor, es contar con toda una red de almacenes, ubicados de manera estratégica, para conseguir que no se bloque el mercado. Evitando de esta manera situaciones de des-aprovisionamiento, que ya no solo producen cuantiosas pérdidas, sino que son costosas de remontar.

Esto lo saben muy bien los operadores de Logística Art, una empresa de logística y transporte de mercancías de Burgos creada en el 2003, que señalan que una nave de 3.000 metros cuadrados es capaz de abastecer hasta 1.000 puntos de distribución y venta distintos.

Las grandes empresas distribuidoras, tanto del comercio tradicional, como El Corte Inglés o Carrefour, como del comercio online, como Amazon, tienen su propia red logística. Los distribuidores pequeños, para poder competir con los grandes, tienen que hacerse con herramientas similares, aunque sea subcontratando el servicio, para no verse desplazados del mercado.

Amazon, un claro ejemplo.

Una de las páginas web oficiales de Amazon pone de manifiesto como el gigante del comercio por internet tiene más de 40 instalaciones logísticas en España, repartidas por todo el territorio nacional. El sector de la logística de Amazon da trabajo a más de un millón de trabajadores en todo el mundo.

Lo primero que hay que dejar claro es que Amazon no es una tienda. No es una empresa que compra productos a los fabricantes y luego los vende, como serían las grandes cadenas de distribución tradicionales, como El Corte Inglés. Sino que es una plataforma, un facilitador de venta. El gigante norteamericano ha creado toda una infraestructura de marketing, la página web y de logística y transporte, que pone al servicio de los vendedores particulares. Cobrando, como es lógico, comisiones por el servicio.

Un modelo de negocio que reporta grandes beneficios sin asumir demasiados riesgos y que más tarde han copiado distribuidores online chinos como AliExpress o Temu.

Amazon ha desarrollado toda una red logística, como la que tendría que montar en el caso de que fuera una cadena de distribución tradicional, pero no asume los riesgos propios de que un producto no se venda. Este riesgo lo asume el productor o distribuidor que contrata los servicios de Amazon.

Volviendo al tema de la infraestructura logística. Los almacenes y centros de Amazon están clasificados como si fueran un gran embudo gigante que permite que el artículo concreto llegue en el menor tiempo posible al consumidor.

En la parte superior del embudo se encuentran los centros de recepción. Grandes naves que reciben los productos importados o vendidos en la web. Tienen 6 en toda España: uno en Madrid, otro en Barcelona, otro en Valencia, Sevilla, Zaragoza y Oviedo.

De ahí se derivan a los centros especializados. Donde los productos debidamente clasificados se almacenan según categorías. Las estaciones logísticas, más cercanas a los puntos de entrega, permiten organizar el reparto.

España es un hub logístico intercontinental.

La revista especializada Transporte XXI subraya el papel tan importante que cumple nuestro país en el comercio internacional. Por su ubicación geográfica y por los lazos culturales, España es uno de los principales puntos de entrada de mercancías a Europa.

Por España entran buena parte de los productos fabricados en África, en América y en el litoral mediterráneo, y es uno de los destinos preferidos por los fabricantes asiáticos, por las buenas infraestructuras portuarias que tenemos.

Por otro lado, España se ha convertido en un trampolín del comercio europeo con Latinoamérica. Un mercado de 600 millones de consumidores que ya está siendo explotado por sectores como la industria textil o la electrónica.

Buena parte de los productos importados o que se preparan para exportarlos fuera de la Unión Europea se centralizan en la Comunidad de Madrid. En el Puerto Seco de Coslada. Uno de los centros logísticos de su categoría más grandes de Europa. El puerto seco tiene conexión directa con los 4 puertos marítimos mercantes más importantes de España: Valencia, Barcelona, Algeciras y Bilbao. Está próximo al aeropuerto de Barajas y no muy lejos del aeropuerto de Zaragoza, que es, tal vez, el que más tráfico de mercancías recibe del país.

En cuanto a las importaciones, en Coslada se centraliza buena parte de las mercancías que han llegado a España. Desde ahí se distribuyen por todo el país o se preparan para ser enviadas a otros destinos europeos. Lo mismo sucede con las exportaciones. Donde el puerto seco es un punto de recepción y clasificación, donde se prepara el envío para ser transportado por el medio más adecuado.

En la actualidad, la logística representa un 8% del P.I.B. Un porcentaje que probablemente irá creciendo en los próximos años.

Los nudos logísticos.    

Igual que hemos visto el papel que ocupa España respecto al tráfico de mercancías en Europa, no debemos olvidar que nuestro país es un mercado de 49 millones de consumidores. Por lo tanto, para abastecer el mercado se necesitan puntos intermedios de almacenaje estratégicamente ubicados. Algunas ciudades de nuestro país cumplen este papel.

Una de las más destacadas es Zaragoza. Hemos mencionado su aeropuerto en cuanto al rol que ocupa en el tráfico aéreo de mercancías. La elección de este aeropuerto no es fortuita. Zaragoza se encuentra a mitad de camino entre Madrid, Barcelona y Valencia. Las tres ciudades más grandes de España y, por tanto, los mercados más suculentos. La importancia logística de Zaragoza no se limita al transporte aéreo. También cumple un papel primordial en lo que se refiere al transporte de mercancías por carretera.

Albacete es otra ciudad que representa un nudo logístico. La ciudad manchega conecta el tráfico de mercancías entre el Levante (incluida Murcia), Andalucía y Madrid. Tener mercancías almacenadas en esta ciudad agiliza el aprovisionamiento de los mercados en estas zonas del país.

A otro nivel encontramos Valladolid y Burgos. Desde estas ciudades castellanas se centraliza la distribución de mercancías dirigidas al norte de la península ibérica. Su repercusión, en este aspecto, es relevante para la economía. Ya que sus centros logísticos no solo abastecen los mercados de consumo, sino que proveen de materias primas y productos intermedios a la industria. En el norte se concentra buena parte de la industria pesada y estratégica.

Los requisitos de un centro logístico.

Para ubicar un centro logístico en un punto geográfico, este debe cumplir una serie de requisitos. Estas son los más destacados:

  1. Conectividad y accesos. La proximidad a autopistas, carreteras principales, puertos, aeropuertos o líneas ferroviarias es esencial para designar un lugar como ubicación de un centro logístico. Una buena red de transporte garantiza la rapidez en la distribución y reduce los tiempos de entrega.
  2. Proximidad a los centros de consumo y producción. Estar cerca de los mercados de destino y de los proveedores permite optimizar rutas, disminuir gastos en combustible y ofrecer un servicio más ágil.
  3. Disponibilidad de espacio y posibilidad de expansión. El terreno debe contar con superficie suficiente para el almacenamiento, maniobra de vehículos y posibles ampliaciones futuras. Hay que pensar en el crecimiento de las instalaciones. La flexibilidad espacial es un factor clave para adaptarse a la evolución del negocio.
  4. Infraestructuras y servicios auxiliares Un buen emplazamiento debe disponer de suministros eléctricos estables, acceso a telecomunicaciones, agua, saneamiento y seguridad. La calidad de estas infraestructuras influye en la operatividad diaria. Un centro logístico es mucho más que un punto de almacenamiento. Desde él se gestiona buena parte del transporte y distribución de las mercancías.
  5. Coste del suelo y ventajas fiscales. Unos de los criterios que barajan las empresas para ubicar un centro logístico son el precio del terreno, los impuestos locales y las posibles ayudas o incentivos regionales. Estos influyen en la rentabilidad del proyecto. Algunas comunidades autónomas o parques industriales ofrecen condiciones ventajosas para la logística.
  6. Mano de obra disponible y cualificada. La presencia de trabajadores con experiencia en transporte, almacenamiento o mantenimiento facilita la contratación y reduce los costes laborales.
  7. Factores medioambientales y normativos. Finalmente, es importante considerar la regulación urbanística, el impacto ambiental y las restricciones acústicas y de tráfico pesado, que pueden condicionar la actividad del centro logístico.

Como estamos viendo, la importancia de la logística en el transporte y distribución de mercancías es un asunto primordial. Un aspecto al que ningún productor o distribuidor que tenga un proyecto estable de venta de sus productos debería menospreciar.

Noticias relacionadas

Scroll al inicio

Nuestro newsletter

No te pierdas nada de la actualidad