¿Por qué la sauna no debería faltar en ningún spa?

Los spas son servicios que abundan en nuestras ciudades. Se dedican a la belleza, al cuidado corporal y a la relajación de sus clientes. Por sus características, la sauna es el complemento perfecto a los masajes y tratamientos faciales que se realizan en estos establecimientos.

Los spas se han popularizado en nuestra sociedad. De ser un servicio elitista u ocasional, se han transformado en algo más o menos habitual. Al alcance de todos.

En otros tiempos, pasar una temporada en un balneario eran las vacaciones ideales para recuperar fuerzas y relajarnos del estrés acumulado. Las clases pudientes, desde la revolución francesa, incluso antes, siempre han disfrutado de sus tratamientos personalizados de relajación y belleza.

Sin perjuicio de los balnearios, que aún continúan existiendo, en nuestra ciudad tenemos multitud de salones de belleza y spas urbanos donde podemos acudir cualquier día de la semana a desestresarnos o a hacernos una limpieza facial. Son accesibles para todos los bolsillos y disponen de una variedad de tratamientos mayor del que disfrutaban los burgueses de principios del siglo XX en sus balnearios exclusivos.

Sin duda, la democratización de este servicio obedece a que actúa como un bálsamo para el estilo de vida moderno. Ese estilo de vida frenético y un poco alocado que nos deja secuelas físicas y mentales.

También hay  una preocupación cada vez mayor entre la población por cuidarse. Por mantenerse en las mejores condiciones posibles frente a los efectos de la vida que llevamos.

En ese planteamiento encaja a la perfección la sauna finlandesa. La sauna es la forma en la que se han cuidado desde hace siglos los habitantes de los países nórdicos de Europa. Como el masaje ha sido la técnica de cuidado más utilizada en países como China y Japón.

Gracias a la globalización cultural, estas técnicas procedentes de diferentes partes del mundo, las tenemos a nuestro alcance, solo con girar una esquina.

Algunos spas urbanos no tiene incorporada la sauna por problemas de espacio o de instalación. Como veremos en este artículo, estos problemas son resolubles. La sauna se puede instalar casi en cualquier sitio.

El auge de los spas.

El periódico digital Teleprensa, editado en Almería, dedica un artículo a reseñar el auge de los spas urbanos. Resalta que son un refugio de ocio, salud y belleza en la vorágine de la gran ciudad.

Se trata de un negocio relativamente nuevo. Su eclosión podemos localizarla hace 20 o 25 años. Desde entonces no hemos parado de ver establecimientos especializados a pie de calle que ofrecen tratamientos exclusivos de relajación y belleza.

Uno de los tratamientos más solicitados son los masajes des-contractuales. Muchas personas con dolores crónicos, como el dolor de espalda o de cuello, suelen acudir a estos locales para aliviar el dolor. No es que se lo haya recetado el doctor, no son masajes terapéuticos, pero lo cierto es que hacen que se sientan mejor.

Buena parte de la población hemos descubierto que estos masajes son un remedio efectivo contra el estrés. No hace falta que sintamos ninguna dolencia para acudir a estos locales y pedir que nos hagan un masaje. Las manos milagrosas del masajista hacen que nos sintamos como nuevos al levantarnos de la camilla de masajes. Es como si nuestro cuerpo y mente se reseteara.

Es tal la popularidad que ha alcanzado este servicio, que se ha convertido en un regalo recurrente para las ocasiones especiales. No es extraño que en un aniversario, en un cumpleaños o en una fecha señalada, un amigo te regale una sesión de masaje en un spa.

Otro de los servicios más solicitados, cuenta Teleprensa, son los tratamientos faciales. Limpiezas profundas de cutis, hidrataciones, exfoliaciones… En fin, servicios que hacen que nuestra piel se muestre más tersa y luminosa, y que logran corregir algunos signos del envejecimiento.

Los spas urbanos están en continua evolución, ofreciendo a sus clientes tratamientos novedosos y diferentes. Como la chocolaterapia, en la que se utiliza cacao como aceite corporal o el masaje con piedras calientes.

Así se cuidan los finlandeses desde hace miles de años.

Los habitantes de Finlandia tienen su modelo de spa desde hace milenios. Las saunas. Se dice que son anteriores a la cultura vikinga. Forman parte de un protocolo de cuidado personal.

Estos habitáculos de madera, que alcanzan temperaturas de hasta 90º centígrados, gracias a la quema de maderas blandas como el abeto o el pino, están repartidos por todos los rincones de Finlandia desde tiempos inmemoriales.

Las saunas públicas tradicionales se ubicaban cerca de los lagos y hasta ellas acudían todos los ciudadanos de la zona, al menos una vez por semana. Cada sauna pública contaba con un operario que se encargaba de su mantenimiento: encender el fuego, limpiar el interior, proveer la sauna de piedras volcánicas y de ramas de abedul, etc.

La estancia dentro de la sauna finlandesa no se prolongaba más allá de 20 minutos. Al salir de allí, el usuario se zambullía en el lago que había al lado, para limpiarse el sudor y recuperar la presión arterial.

La sesión de sauna, entre otras cosas, abre los poros de la piel, limpiándola de impurezas, mejora la circulación de la sangre y sube la presión sanguínea.

Esto es importante en un país como Finlandia, donde la gente vive con temperaturas bajo 0 durante casi 6 meses y donde la circulación de la sangre tiende a ralentizarse.

Se han popularizado las saunas finlandesas, pero lo cierto es que instalaciones de este tipo existen en otras zonas del norte de Europa, como en las repúblicas bálticas de Estonia y Lituania. Solo que aquí las saunas no están fabricadas con madera, sino con piedra.

La sauna en Finlandia es toda una institución. Los finlandeses la utilizan entre dos y tres veces por semana y su uso se ha conservado hasta nuestros días.

Los beneficios de la sauna.

La revista Glamour dedica un artículo a destacar los beneficios de la sauna. Te comentamos los más importantes:

  • Mejora la circulación de la sangre. El calor de la sauna dilata las venas y arterias, facilitando la circulación de la sangre por su interior.
  • Estabiliza la presión arterial. Al estar dentro de la cabina de sauna, la presión arterial aumenta. Tras salir del baño de calor, se recomienda darnos una ducha de agua fría. De esta forma, colocamos la presión en unos niveles estables y adecuados. Por esta razón y por la anterior, el uso habitual de la sauna es un método efectivo para proteger nuestra salud cardiovascular.
  • Limpia la piel de toxinas. La sauna abre los poros de la piel, limpiándolos de toxinas e impurezas. Esto contribuye a que tengamos una piel suave y saludable. Al salir de la sauna, debemos darnos una ducha, para que la suciedad no regrese a los poros.
  • Fortalece el sistema inmunológico. El uso habitual de la sauna aumenta las defensas del cuerpo, especialmente frente a ataques víricos como el de la gripe.
  • Combate el estrés. Al estar dentro de la sauna, experimentamos una sensación de relajación mental y muscular que elimina de nuestro cuerpo los efectos del estrés. La sauna promueve la producción natural de endorfinas, una hormona que nos genera sensación de placer, y reduce los niveles de cortisol.
  • Reduce el dolor muscular. El calor alivia el dolor que podamos sentir en músculos y articulaciones. Reduce la rigidez muscular y conduce el riesgo sanguíneo hacia la zona dolorida. La sauna está indicada para personas que sufren enfermedades como la artritis, pero también para aquellos que tenemos una luxación muscular temporal o un agarrotamiento en los músculos de la espalda.

Se puede instalar en cualquier lugar del spa.

Nos dicen los fabricantes de Saunas Luxe, una empresa de Ávila, que lleva más de 40 años fabricando e instalando saunas finlandesas por encargo, que una sauna se puede colocar en cualquier sitio.

En términos generales, la sauna se podría colocar en cualquier habitación o espacio que hayamos designado. Desde un pasillo, hasta en un rincón en el baño. Las saunas se fabrican a medida. El trabajo de instalar una sauna consiste en recubrir toda la superficie elegida con láminas de madera de abeto. Una madera que conserva bien el calor. Para la instalación se recubren los suelos, las paredes y los techos y se instalan bancos del mismo material, para que los usuarios se puedan sentar.

Por términos de logística es recomendable que cerca de la sauna haya una ducha y que la zona seleccionada tenga cobertura eléctrica.

La conveniencia de la ducha es para poder completar el protocolo de cuidado. Como ya hemos dicho, después de salir de la cabina de sauna, el usuario debe darse una ducha de agua fría o templada, para desperezar el cuerpo y limpiarse el sudor.

La necesidad de que tengamos electricidad se debe a que, en la actualidad, la estufa, la fuente de calor que necesita la sauna para funcionar, suele ser eléctrica.

Como vemos, la sauna encaja en el planteamiento de cualquier spa y es una instalación fácil de colocar.

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