Plagas, el mal del pueblo y la pasividad del Estado

Plagas, el mal del pueblo y la pasividad del Estado

En nuestro país, como ocurre con la mayoría de países de temperaturas calidad y con mucha humedad, hay ciudades que en ciertas épocas del año sufren plagas de insectos y roedores y los habitantes tienen que lidiar con ellas lo quieran o no. Ocurre en la mayoría del levante y parte de Andalucía, pero no es en los únicos lugares donde pasa y debemos tener en cuenta que las condiciones de la vivienda pueden influir un poco pero no marcan realmente la diferencia.

Obviamente, como es lógico, cuanta más antigua es la casa es más probable que aparezcan estas plagas que, por regla general, suelen ser de cucarachas, hormigas o ratas, aunque todo depende de la zona en la que vivas y, en algunos casos, por mucho cuidado que llevemos, esos odiosos compañeros de piso vuelven a aparecer año tras año. Una de las empresas que más resultados ha conseguido en mi municipio cl respecto es Control Plag. Gracias a sus servicios algunos vecinos vivimos por fin libres de cucarachas pero tenemos que llamarles cada año para evitar que reaparezcan y eso no es higiénico ni lógico.

La solución pasa por las manos de las autoridades, bien hablemos de Ayuntamientos a nivel local o del Gobierno si se pusiera en marcha un plan nacional, pero no es normal que  un bebé de 3 meses tenga que convivir con dos o tres cucarachas diarias que aparecen cada noche en la habitación a pesar de que está más limpia que la casa de la Duquesa de Alba y llevan más cuidado que en los hospitales… ¿y sabéis por qué? Pues porque a pesar de lo que hagan sus padres y de lo concienzudos que sea, esos molestos insectos vuelven a la carga cuando oscurece el día porque no es su vivienda la que está plagada, sino todo el barrio, y el ayuntamiento se lava las manos diciendo que en esa época del año y en esa zona, es normal.

Que ofrezcan ayuda y soluciones

¿Pues sabéis qué? A mí no me parece normal para nada y deberíamos empezar a movilizarnos para que estas plagas sean problema del Estado, y no de los vecinos. ¿Sabéis la cantidad de problemas que puede tener convivir con estos insectos para nuestra salud? Pueden transmitir lepra, peste, disentería, diarrea infantil, infecciones en el tracto urinario, inflamaciones y abscesos, formación de pus, infecciones urogenitales e intestino, fiebres entéricas y gastroenteritis, infecciones intestinales y fiebre tifoidea.

Si bien es verdad que estamos vacunados contra la mayoría de estas enfermedades, la realidad es que es antihigiénico y que aunque la probabilidad sea mínima nadie puede asegurarte al 100% que no vayas a infectarte de una de ellas por culpa de las bacterias que estos bichos llevan en sus patas, cuerpo y en sus heces.

La lucha contra ellas no es nada fácil por su posibilidad de acantonamiento en recovecos y desplazamiento por alcantarillas, su transporte en embalajes y su resistencia a los insecticidas. Por otro lado, las técnicas adecuadas de desinsectación que requieren no son simples y exigen desde proyectos de edificios sin rendijas ni recovecos, filtros en desagües, etc. al empleo de chorros de fuego, de productos muy tóxicos y difusibles (pero de necesaria acción corta) y la eliminación de basuras de las que puedan alimentarse. En ciudades las campañas deberían ser sincrónicas por el fácil desplazamiento de estos insectos de un edificio a otro.

7 octubre, 2016

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