Un descuido importante

Un descuido importante

Todos podemos cometer errores, algunos más importantes y otros menos, y normalmente todo es perdonable hasta cierto punto. Sin embargo, hay algo que una madre no va a tolerar jamás, y es que alguien no preste la atención o ayuda necesaria a sus hijos. Es más, nadie debería tolerar que un niño pase hambre, frío o dolor sin que un adulto atienda su queja.

La semana pasada llegaron a casa de mi hermana los peques de la familia. Llevábamos sin verlos dos semanas y estábamos todos que no aguantábamos más. Ella y su marido se separaron hace un año y aún estamos muy pendientes de los niños, o eso pensábamos nosotras. Uno de los “pactos” que firmaron los padres, es que los niños pasarían quince días con cada uno y el juez lo aprobó. Yo no estaba muy de acuerdo porque para ellos, tener que mudarse de vivienda cada quince días, tiene que ser de locos. Sin embargo, también comprendí que necesitan a ambos padres y no pueden estar meses sin ver a uno de ellos, así que, al final, el acuerdo me pareció razonable.

¿Dejadez, despiste o desgana?

Hasta ahora todo había ido estupendamente. Los niños se iban 15 días, volvían a casa para quedarse dos semanitas  más y los adultos se comportaban, que ya es bastante, pero en esta ocasión la cosa cambió radicalmente. Mi hermana ya llevaba dos o tres meses quejándose de que los niños llegaban a casa sin duchar, constipados e incluso, en una ocasión, el pequeño trajo una gastroenteritis de aupa, pero como nos acabábamos de enterar de que mi excuñado se había echado novia, toda la familia achacó la paranoia de mi hermana (yo la primera) a unos pequeños celos.

Buscábamos explicación a todo: “hoy no habrán querido ducharse, no pasa nada”, “todos los niños se constipan”, “habrá comido algo que le ha sentado mal”, etc. Pero, como ya os adelantaba antes, esta ocasión fue diferente.

La niña, de 11 años, entró en casa con un flemón en la boca impresionante. Obviamente saltamos todos a preguntar y la niña sólo atinaba a decir que le dolía mucho desde hacía una semana pero que su padre no había tenido tiempo de llevarla al dentista.

¿Sabéis lo que es poner los ojos como platos? Pues así nos quedamos todos. De hecho, creo que no se me salieron de las órbitas por los pelos. No quería mirar a mi hermana porque estaba segura de que estaba entrando en cólera, así que lo primero que hice fue cogerla del brazo y decirle: lo primero es la niña, luego ya veremos lo demás.

Me quedé con el enano y ella se llevó a mi sobrina a la consulta de estos dentistas en Algeciras que nos recomendó la mamá de una amiguita del colegio y resultó que tenía una infección tan grande que el nervio de una muela se le estaba muriendo, de ahí el dolor y el flemón.

Una vez solucionado eso, que era lo más importante,  soltamos a la bestia parda que lleva mi hermana dentro y la lanzamos contra su ex. El muy cabronazo lo único que le pudo decir es que iba muy liado toda la semana, que no había podido escaparse del trabajo y tampoco pensaba que fuera tan urgente como para llamarla a ella. ¿Es que acaso no le veía el flemón a la niña?

Ahora estamos de nuevo con tema de juicios porque mi hermana no se ha achantado ni un pelo y se ha puesto en contacto con los abogados de Custodia Hijos para ver si pueden hacer algo con el fin de cambiar el acuerdo previo que tenían a raíz de este suceso y tener ella una mayor custodia. Y, sinceramente, espero que lo consigan, porque aunque no pretendo que dejen de ver a su padre, no me parece normal tanto pasotismo por su parte así que, ahora que apechugue con las consecuencias de sus actos.

12 Abril, 2017