La mejor protección para tu puesto de trabajo

La mejor protección para tu puesto de trabajo

Estamos en un momento de nuestra historia en el que uno de los mayores deseos que tienen las personas es trabajar. Tener un puesto de trabajo más o menos decente está considerado como una gran suerte en un periodo caracterizado por la falta de empleo y la precariedad de los puestos de trabajo que se ofertan en nuestro país. Trabajo es sinónimo de dinero, de vida y de esperanza.

Pero, ¿qué hay de esas personas que, a causa de una lesión, no pueden trabajar? El contexto social hace que muchas de ellas no comuniquen ante sus superiores que padecen algún problema físico. Nadie quiere que una situación así de pie a una reducción de su importancia en la empresa que haga que peligre su puesto de trabajo. En muchas ocasiones hay verdadero miedo. Un miedo que hay que erradicar a toda costa.

Estos dos primeros párrafos son reflexiones que me hago después de haber vivido una experiencia personal que ha sido complicada. Ocurrió hace dos años. Yo era (y por suerte, sigo siendo) dependiente de una empresa dedicada a la venta de ropa y calzado deportivo. Sin embargo, un buen día, mientras jugaba un pequeño partido de fútbol con mis amigos, una caída me iba a provocar un daño importante en la parte inferior de mi espalda.

A raíz de ese golpe comencé a sufrir daños crónicos en dicha zona. Seguía yendo al trabajo, pero estar de pie durante ocho o nueve horas era absolutamente peligroso para mí. El médico me aconsejó pedir la baja, pero yo me negaba. Uno de mis compañeros, el año anterior, había sufrido daños importantes tras un accidente de coche y el jefe de la empresa de la que depende la tienda optó por despedirle meses después de haber pedido la baja.

A pesar de la dudosa legalidad de las acciones de ese tipo, no podía arriesgarme a pedir la baja porque tenía miedo. Para mí, ser despedido era una auténtica tragedia. No tendría cómo ganarme la vida si eso ocurría, por lo que prefería seguir acudiendo al trabajo con aparente normalidad y a pesar de los dolores que mi espalda me daba de manera constante.

El dolor llegó a tal punto que me vi obligado a cambiar mi mentalidad. Se trataba de un problema de salud de primera magnitud e ir al trabajo no hacía sino acrecentarlo. Mi estrategia debería pasar por hacerme con los servicios de buenos abogados que tuvieran experiencia en el entorno laboral. Seguro que de esa manera podría conseguir una baja sin tener ese miedo de perder el trabajo y, por tanto, los ingresos gracias a los cuales podía sobrevivir.

Durán&Durán Abogados, la solución

Empecé a buscar por Internet gabinetes de abogados con los que enfrentarme a esa situación. Al ser un asunto de máxima seriedad, tenía que encontrar a los mejores profesionales. No podía dejar en manos de cualquiera mi futuro profesional y el tratamiento de este tema, por lo que la selección la tendría que realizar con sumo cuidado. Después de algunos días, descubrí Durán&Durán Abogados gracias a la página web www.incapacidadlaboral.info.

Empecé a tener un contacto asiduo con ellos y se mostraron implicados con mi caso desde el primer momento en el que les hablé de lo que me ocurría. Me comunicaron que lo más importante era determinar qué tipo de lesión era porque, evidentemente, no es lo mismo una lesión temporal que una permanente total para la profesión que se desempeña. En mi caso, el médico me había dicho que la mía era temporal, que podría regresar al trabajo pero que necesitaba descanso y reposo, porque de lo contrario los dolores se agudizarían, cosa que ya estaba sufriendo por aquel entonces.

Desde Durán&Durán Abogados me defendieron y la baja tuvo que ser aceptada por parte de la empresa dueña de mi tienda. Mis abogados me prometieron que se encargarían de demostrar la improcedencia de un posible despido mío en caso de que se produjera, cosa que, por fortuna, jamás se ha llevado a cabo.

 

30 Diciembre, 2016